martes, 15 de abril de 2025

LA ANTIGUA CASA Y SUS INCONVENIENTS


1-   Había una urbanización en plena sierra de Guadarrama, en la que no había absolutamente nada más que chales antiguos o modernos, pero que, de no ir exclusivamente a alguna de las viviendas allí existentes, nadie se hubiese atrevido a entrar en ella. Carecía de asfalto en las calles, tampoco había luces en las mismas. Adentrarte allí, era como meterte en un bosque sin saber lo que te podrías encontrar.

También carecía de servicio de alcantarillado, las casas para ese menester tenían fosas sépticas, con lo cual cuando llovía o nevaba aquello se convertía en un autentico lodazal. Los pobres coches lo que sufrían pues cuando el suelo estaba seco, se podían ir esquivando los baches, pero después de haber llovido, los baches se convertían en lagunas insalvables. Y ni que decir tiene que para ir a por una barra de pan había que coger el coche sin más remedio. Si solo había un coche en la familia era duro pensar que se pudiese estropear pues suponía quedarse encerrado en casa hasta que este estuviese en condiciones de volver a sufrir el camino.

Allí pasé muchos años de mi vida, muy feliz, por cierto, pero cuando nevaba sobre todo sabía que había que tirar de congelador pues no sabía los días que podía durar mi encierro.

Desde el día en que me afinqué de fijo en esa casa, me convertí en el taxista de la familia. Había solamente dos coches, el padre como era normal se llevaba el suyo para ir al trabajo y el mío, salía temprano para ir a llevar a mi hijo mayor a la estación a tomar el tren que lo llevaba a Madrid a la universidad. Después volvía a casa a recoger al pequeño para acercarle al instituto, de regreso, recogía la casa y me iba a hacer las compras pertinentes. A la vuelta preparar la comida y a la salida del instituto ya estar esperando en la puerta al pequeño. Posteriormente salía a toda prisa a recoger al mayor a la estación que volvía para comer. Aquello fue un sin vivir hasta que se le pudo comprar al mayor otro coche para que se valiese por sí mismo. Mas adelante, la abuela le regaló un Vespino al pequeño y así ya fui un poco liberada de tanto trajín.

Con el tiempo una pastelería panadería que hay en el _29, tuvo la gran idea deponer unos buzones en las puertas de los chales que lo solicitasen, en los cuales dejaban el pan que era lo más necesario en el día a día. También se les podían solicitar otros artículos, como huevos, leche, refrescos, bollería, etc… Que solucionaba bastante, si te encontrabas mal o te había fallado l coche. Te hacían una factura mensual y nunca hubo problemas con ellos. Pero hasta que eso llegó pasaron muchos años.

Creo que lo siguen manteniendo, aunque yo desgraciadamente tuve que dejar aquella vivienda por motivos de salud de mi esposo.

 

LA CASA NUEVA

2-  Ahora, después de siete años me encuentro en pleno centro de la ciudad, la casa de mis sueños quedó atrás. En un principio se construyó con mucho sacrificio, pero con mucha ilusión en el año 1978, pasados los años en 1973 decidimos fijar nuestra residencia en ella y hasta enero del 2017 allí fuimos muy felices. Aquella casa fue muy vivida y disfrutada por todos, mis hijos y mis nietos, cosa que en esta no es igual.

Tengo a mi alcance todo lo que se puede necesitar, supermercado, farmacia, caminando un poco más me llego a la calle Real donde hay variedad de comercios. Si tiro hacia la derecha llego de inmediato al polígono industrial donde no falta de nada. La casa está bien, es pequeñita que para mí sola es suficiente ya que en 2018 mi marido se marchó para siempre. Hecho de menos mi gran jardín, mis árboles y el espacio que aquella casa tenía, pero ya a mis años he sabido adaptarme a donde estoy y aunque por mi forma de ser lo acepto todo, sigo sin hacerme a la idea de que no volverá el que se marchó para nunca más volver. No lo demuestro, pero en mi interior esa falta ahí siempre está y cuando miro a otras personas que están peor de lo que él estaba, pienso que podía haber durado unos añitos más, pero lo cierto es que cayó herido de muerte.

 

                            PILAR MORENO 23 febrero 2025

 

 

 

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