domingo, 2 de diciembre de 2012

SOMBRERO VOLADOR



Paseando en soledad por la playa, absorta en sus pensamientos, no sabía cuántos kilómetros habría hecho. Llegaba a un extremo y daba la vuelta hasta llegar al otro, siempre lo mismo, esperaba la puesta de sol que en aquel lugar era maravillosa, espectacular, pero a la vez sin enterarse de nada, daba vueltas al igual que su cabeza, eran muchas las preocupaciones que tenía. De pronto se paró, se fijó en el firmamento y el sol comenzaba a esconderse.
Estaba muy cerca del malecón y sabía que desde allí, era donde había mejores vistas de ese espectáculo, echó a andar muy deprisa y logró sentarse en una de las grandes piedras, no le importaba que las olas que allí rompían con su blanca espuma le salpicasen, era un sitio magnifico desde el cual nadie le impediría la maravillosa visión.
Una vez que el sol se había ocultado del todo, siguió allí, con los codos apoyados en sus rodillas y a la vez sujetándose la cara, de pronto, una gran ráfaga de aire le sorprendió, arrancándole de golpe el sombrero que se había colocado para que el sol no estropease su blanca piel. Abrió los ojos y rápidamente se levantó para ir detrás de él antes de que se lo llevase alguna ola. Se había quedado enganchado entre dos piedras a las cuales era costoso llegar, debido a su tamaño y a lo escurridizas que estaban las piedras.
Cuando ya casi había conseguido tocar el sombrero, sintió que alguien la seguía y al volverse solo vio que un gran puñal se acercaba a su persona. Gritó…….

María del Pilar Moreno Díaz
Noviembre 2012

UN CUENTO DE OTOÑO



Paseando por el parque de Román Calderas y a la vereda del Rio Guadarrama cogida de la mano de mi esposo, pisando sobre una alfombra de hojas de varios colores, caídas de los plátanos de sombra, los álamos y los alcornocales, conversábamos muy animadamente sobre nuestro futuro, ya jubilados, con una aceptable pensión, hacíamos planes de viajes contando con algunos amigos que se encontraban en nuestra misma situación.
En un recodo del camino, bajo una pícea enorme, vimos un bulto que parecía moverse, intrigados, nos acercamos con curiosidad para ver de qué se trataba. La sorpresa no pudo ser más grata y más bonita, dentro de una bolsa de tela se encontraba una pequeña niña recién nacida, envuelta en una manta vieja y todavía con el Cordón umbilical sin cortar. Me tiré al suelo a toda prisa para poder cogerla, abrazarla y darle el calor que su madre le había negado. Mi esposo, enternecido con el hallazgo, se puso sumamente nervioso preguntándome a cada instante ¿Qué podemos hacer? Y ¿el cordón habrá que cortárselo?. Dios mío, pobre criatura, que estomago hay que tener para abandonar un hijo a su suerte y recién nacido. No te apures le contesté, pues en ciertas ocasiones las mujeres sabemos mejor lo que hay que hacer y creo que hasta conservamos mucho más la calma. Abre mi bolso y busca que debe haber un pequeño neceser de costura, sácalo, dame las tijeritas, y sin pensarlo dos veces, le corté el cordón, haciendo una especie de torniquete en su ombliguito con unas cintas que también se hallaban allí, se lo dejé bien atado. Después, la envolví en mi chaqueta y por encima le coloqué la manta en la que la habíamos encontrado. Era tan bonita, tan tierna, que en mi volvieron a resurgir los instintos maternales, la abrazaba y besaba su carita de rosa todo lo más que podía, para que no sintiese el relente de aquella tarde otoñal.
Rápidamente corrimos hasta la farmacia del barrio del Gorronal para comprar leche un biberón y comenzar a alimentarla pañales etc., todo lo que en ese momento esa criatura podía necesitar. Después las autoridades a las que habíamos dado parte  nos dijeron que había tenido mucha suerte de que la encontrásemos pues podría haber muerto de frio y de inanición al ser un lugar poco frecuentado y como premio a su salvamento nos la podíamos quedar para siempre. Por mi cabeza no sé cuantas cosas pasaron de repente, ¡por fin la hija que nunca tuve!  Bien es verdad que teníamos hijos, pero varones. Qué felices vamos a ser, ahora que estamos solos los dos, llegaba esa alegría que siempre representa el tener un niño en casa. Ya no paro de pensar en las cosas que necesitaremos para criarla como se merece, que a mi princesita no le falte nada, cuantas cosas voy a comprarle, que envidia les voy a dar a mis amigas cuando sepan que tengo por fin una niña, la que tanto he deseado siempre, rubia como es, le crecerán unos largos tirabuzones, hasta ya pienso en su mayoría de edad, cuando la podamos  presentar en sociedad, tantas y tantas cosas que se me van ocurriendo.
De pronto sentí como mi esposo me llamaba, vamos despierta que llegaremos tarde al aeropuerto……..


Pilar Moreno –  En Collado Villalba - 23 Octubre 2012

MALDITO OTOÑO


MALDITO OTOÑO

Maldito seas otoño sí, maldito y maldito mil veces mil, apenas entraste un día, y al siguiente el peor de los daños hiciste desgarrando mi vida en mil pedazos, si, en mil pedazos también mil.
Te llevaste lo mejor del mundo de los vivos, me dejaste vacía, yerma de amor, de esperanza, de ilusiones, de fuerzas para reemprender un camino al que soñaba llegar a través de los años.
¿De qué me sirve ahora pasear por grandes alamedas, pisando las hojas que también has derrumbado, viendo los ocres y marrones propios de tu época?, sola, sin nadie a mi lado que desee rozarme la mano, que en algún momento me abrace con todas sus fuerzas y me haga sentir viva. Ahora, ¿de qué me sirves otoño?.
Camino por cualquier parte del universo y todo me parece lo mismo; el infierno en que tu Otoño maldito convertiste todas mis primaveras,  veranos e inviernos. Tristeza y más tristeza has hecho de mí, un muerto viviente, sin nada en lo que refugiarse, sin nada a lo que agarrarse todo lo que toco es frio, estéril y sin vida, un infierno congelado del que sé nunca podré salir.

Pilar Moreno 

MADRE CORAJE



Esposa, madre, abuela,
todo un orbe familiar,
si en el mundo no estuvieras,
de ese carro ¿Quién habría de tirar?.

Madre coraje…
tiras hacia adelante,
con lento y erguido caminar
pero firme el pensamiento, que
a los tuyos, tienes que ayudar.

Desprecias todo lo tuyo
para darles a los demás
tu tiempo, tu amor tus lágrimas pero…
siempre sin protestar.

Madre Coraje…
duros toros, te ha tocado lidiar
y sin una palabra en la boca,
sin un simple rechistar,
madre Coraje…
a su lado siempre estás.

Madre Coraje…
no se te puede de otro modo calificar
madre Coraje…
tendría todo el mundo que gritar
mujeres como tú, no es fácil encontrar.

Tantos desvelos por todos,
tantos insomnios por los demás
tantas angustias sufridas
algún día ¿quién te habrá de recompensar?

Pilar Moreno


UNA MAÑANA DE JULIO



Una mañana de Julio
Felices salimos a comprar
Con tus nietos a tu lado
Pidiendo sin parar.
Compras y más compras
La jornada, avanza ya
Daros prisa niños míos
Que la abuela sola está.
Hemos de llegar pronto
Para comprarle el pan
No hagamos de esperar
Pues el panadero se marchará.
Nadie podía presagiar
Que al entrar en el coche
Un infarto te habría de dar
Yo grité desconsolada
No te vayas papá
Pero ya no había remedio
Y muerto tuviste que regresar.
¿Por qué? esa muerte traicionera
Te tuvo que llegar
Muerte fría y dura
Cuanta tristeza dejas detrás
¿Por qué  te lo llevas tan pronto?
No dejaba de exclamar.
Te llevas siempre los buenos
¿Qué falta allí te harán?
Sin embargo aquí, sin ellos
No nos haremos a estar.
Veinticinco años casi
Que a mi lado no estás
Y a pesar de tanto tiempo
No te dejo de extrañar.


A MI QUERIDO PADRE – Pilar Moreno